
Es una forma de interactuar con el mundo, que tiene en cuenta las emociones, los sentimientos y algunas habilidades como la autoconciencia, la motivación, el control de sus impulsos, el entusiasmo, la perseverancia, la empatía, y otras más, indispensables para una buena y creativa adaptación e interacción social.
Es una destreza que nos permite conocer y manejar nuestros propios sentimientos, interpretar y enfrentar los sentimientos de los demás, sentirse satisfechos y ser eficaces en la vida a la vez que crear hábitos mentales que favorezcan nuestra propia productividad.¿Por qué algunas personas parecen dotadas de un don especial que les permite vivir bien, aunque no sean las que más se destacan por su inteligencia? ¿Por qué no siempre el alumno más inteligente termina siendo el más exitoso? ¿Por qué unos son más capaces que otros para enfrentar contratiempos, superar obstáculos y ver las dificultades bajo una óptica distinta?
Quería compartir con vosotros este vídeo porque me parece muy impactante. Durante un año, un equipo de televisión compartió las vivencias de una clase de primaria en Japón. Me llama la atención dos cosas concretas: por una parte, cómo los niños de cualquier parte del mundo expresan las emociones básicas de una forma mucho más libre que los adultos; y por otra, comprobar una vez más hasta qué punto el aprendizaje emocional y social, consciente o inconsciente, inculca en las personas una serie de respuestas cada vez más automatizadas y concretas.
Somos en buena parte la respuesta a nuestro entorno porque estamos a medio camino entre ser seres individuales y sociales. Lograr que el individuo encaje en la sociedad sin perderse no es un reto fácil.
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